miércoles, 18 de marzo de 2020
A mover el cuerpo
Hábitos para vivir bien
¿Qué significa vivir bien? ¿Llevar a cabo una vida buena? Estas han sido las interrogantes de la sabiduría moral, la ética, desde tiempos en que Sócrates fue sentenciado a muerte por defender su integridad de vida y conciencia ante un tribunal democrático. Así es, la democracia ateniense, modelo e ideal de las democracias actuales, ante las evidencias racionales y argumentativas de la integridad de la vida de Sócrates, actúo legal pero inmoralmente. La mayoría de los atenienses, democráticamente, no soportaron ser cuestionados con el testimonio de vida de Sócrates, el cual, con su muerte, lego una enseñanza para todos los tiempos y que responden a esta preguntas – reto moral eterno- la vida buena es una que se vive y muere dignamente y que ante la sentencia injusta prefiere la muerte a vivir en ausencia de sí mismo.
Vivir bien, tener una vida buena, depende de que en cada uno de nuestros actos busquemos el fondo de nuestra alma y la integridad en sus actos, lo cual muchas veces puede ponernos en situación crítica, de ofensa o de oposición con el sistema establecido. La alimentación y la cocina, como ese acto por el cual transformamos la naturaleza en alimentos y en todo un sistema de comunicación, no están exentos de estas preguntas morales. De hecho, probablemente es uno de los actos por los cuales entablamos nuestras relaciones morales más primigenias y originales con la realidad. Es una actividad por la cual conocemos el mundo, nos conocemos a nosotros mismos y dotamos de sentido las relaciones. Como bien decía Héctor Zagal en su reciente artículo en Letras Libres “el chef es un filósofo práctico”
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